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La izquierda latinoamericana y su hermandad con el terrorismo radical islámico

Ilustración por Gabo®
Rafael P. Palomo |
19 de octubre, 2023

Las declaraciones de Gustavo Petro, amenazando con suspender las relaciones entre Colombia e Israel —a quienes acusó de genocidas— suman un nuevo país a la lista de Estados sudamericanos que han confraternizado con el terrorismo radical islámico.

 

Las fricciones iniciaron en una discusión con el embajador de Israel en Colombia, Gali Dagan, en las que Petro comparó la situación en la franja de Gaza con Auschwitz y la defensa de Israel ante Hamas con el Holocausto. Petro militó en el grupo guerrillero M-19, organización que, en su momento, fue aliada de la Organización para la Liberación de Palestina, además de haber perpetrado un atentado contra la embajada de Israel en Colombia en 1982. Sus declaraciones, por lo tanto, no sorprenden, a pesar de ser grotescas e históricamente erróneas, además de impropias de parte de un Jefe de Estado.

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Hamas no es el único grupo terrorista con apoyo en la región. Hezbollah, ha tenido presencia en Venezuela desde los años 90, sin embargo, se fortaleció durante la presidencia de Chávez al estrechar más las relaciones con Irán. La Isla de Margarita ha servido como un punto de tráfico de drogas, tanto para Hezbollah como para Hamas. Sirve de base de operaciones para militantes de los grupos que, con el dinero del narco, financian sus actividades en Irán y Palestina.

 

En Argentina, la embajada israelí sufrió un atentado en 1992, al igual que el infame ataque a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994, dónde fallecieron 85 personas. Dichos ataques, según la Mossad, fueron ejecutados por Hezbollah, con el apoyo de los servicios de inteligencia de Irán. Este ataque fue, presuntamente, encubierto por la entonces constituyente, Cristina Fernández de Kirchner, cuya investigación en el caso llevó a la inexplicable muerte del fiscal Alberto Nisman en 2015, un día antes de testificar en su contra.

 

Sudamérica ha sido, desde hace muchos años, una trinchera para grupos terroristas, que financian sus actividades a través del narcotráfico, trasladando el antisemitismo y la lucha contra Israel a las fronteras de este continente. Colombia y Petro son, solamente, una pieza más dentro del entramado de la izquierda y el terrorismo radical islámico.

La izquierda latinoamericana y su hermandad con el terrorismo radical islámico

Rafael P. Palomo |
19 de octubre, 2023
Ilustración por Gabo®

Las declaraciones de Gustavo Petro, amenazando con suspender las relaciones entre Colombia e Israel —a quienes acusó de genocidas— suman un nuevo país a la lista de Estados sudamericanos que han confraternizado con el terrorismo radical islámico.

 

Las fricciones iniciaron en una discusión con el embajador de Israel en Colombia, Gali Dagan, en las que Petro comparó la situación en la franja de Gaza con Auschwitz y la defensa de Israel ante Hamas con el Holocausto. Petro militó en el grupo guerrillero M-19, organización que, en su momento, fue aliada de la Organización para la Liberación de Palestina, además de haber perpetrado un atentado contra la embajada de Israel en Colombia en 1982. Sus declaraciones, por lo tanto, no sorprenden, a pesar de ser grotescas e históricamente erróneas, además de impropias de parte de un Jefe de Estado.

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Hamas no es el único grupo terrorista con apoyo en la región. Hezbollah, ha tenido presencia en Venezuela desde los años 90, sin embargo, se fortaleció durante la presidencia de Chávez al estrechar más las relaciones con Irán. La Isla de Margarita ha servido como un punto de tráfico de drogas, tanto para Hezbollah como para Hamas. Sirve de base de operaciones para militantes de los grupos que, con el dinero del narco, financian sus actividades en Irán y Palestina.

 

En Argentina, la embajada israelí sufrió un atentado en 1992, al igual que el infame ataque a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994, dónde fallecieron 85 personas. Dichos ataques, según la Mossad, fueron ejecutados por Hezbollah, con el apoyo de los servicios de inteligencia de Irán. Este ataque fue, presuntamente, encubierto por la entonces constituyente, Cristina Fernández de Kirchner, cuya investigación en el caso llevó a la inexplicable muerte del fiscal Alberto Nisman en 2015, un día antes de testificar en su contra.

 

Sudamérica ha sido, desde hace muchos años, una trinchera para grupos terroristas, que financian sus actividades a través del narcotráfico, trasladando el antisemitismo y la lucha contra Israel a las fronteras de este continente. Colombia y Petro son, solamente, una pieza más dentro del entramado de la izquierda y el terrorismo radical islámico.