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Daniel Ortega está “en guerra con Dios”

Ilustración por Gabo®
Rafael Párraga
24 de enero, 2024

Tras 500 días de detención, el Vaticano confirmó en un comunicado que el obispo nicaragüense, Rolando Álvarez, fue excarcelado junto a otros 18 religiosos. Álvarez fue despojado de su ciudadanía nicaragüense y deportado a Roma, donde fue recibido en la Santa Sede. 

  • Álvarez fue condenado por el régimen a 26 años de prisión por los delitos de “traición a la patria”, “menoscabo de la integridad nacional” y “propagar noticias falsas”.  

 

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  • Tras negarse a abandonar el país, junto con un grupo de 222 presos políticos expatriados y recibidos por EE. UU., Álvarez fue trasladado al penal “La Modelo”, dónde guardó prisión desde febrero de 2023.  

 

  • Rolando Álvarez, otrora obispo de Managua, es el mayor símbolo de la guerra declarada por Daniel Ortega contra las organizaciones religiosas en el país.   

     

Hemeroteca. En 2018, las protestas del Indio Maíz pusieron al régimen de Ortega en una crisis sin precedentes. Debido al fracaso del gobierno con la gestión de los incendios en la Reserva Indio Maíz, además de una serie de reformas tributarias y al sistema de pensiones, grupos de estudiantes iniciaron una serie de manifestaciones que terminarían con 355 muertos, más de 2,000 heridos y miles de capturados.   

  • Desde entonces, Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, se han dedicado a purgar el país de los involucrados en las protestas.   

 

  • Entre las víctimas de la purga se encuentran oenegés, la Iglesia católica y la Universidad Centroamericana (UCA, dónde nacieron las protestas).   

 

  • A raíz del estallido, el régimen prohibió las manifestaciones callejeras en 2018. 

     

Entre líneas. En 2021, la Asamblea Nacional del régimen aprobó una serie de leyes que han servido como el marco jurídico empleado por Ortega para destruir cualquier tipo de oposición a su dictadura. En el proceso, más de 3 mil 500 organizaciones han sido canceladas, de las cuales, 342 eran religiosas.  

  • Su campaña se debe a la negativa de las distintas iglesias a encubrir la represión a la que el régimen orteguista ha sometido a Nicaragua.  

 

  • Además de iglesias, también ha cancelado y confiscado instituciones educativas como la UCA, tomada por Ortega en agosto de 2023.  

 

  • La Iglesia representa una fuente de autoridad paralela al Estado, situación incómoda para una dictadura que tiene cooptado todos los espacios políticos y necesita destruir todos los poderes intermedios de la sociedad.  

     

Visto y no visto. Además de la Iglesia católica, la semana pasada el régimen acusó a tres misioneros estadounidenses y a 13 colaboradores nacionales por, presuntamente, formar parte de una estructura delictiva vinculada al lavado de dinero. Posteriormente, se giró una orden de captura contra los religiosos, que se encuentran exiliados debido a la persecución de la dictadura.  

  • La campaña no es estrictamente en contra de la Iglesia católica —cuya obsesión es especial debido a su involucramiento en las protestas del Indio Maíz—, sino contra cualquier fuente de autoridad que cuestione a la dictadura.

 

  • Los misioneros, miembros de la iglesia “Puerta de la Montaña” han negado las acusaciones del régimen, afirmando que “Puerta de la Montaña posee la documentación que demuestra que toda la financiación se ha gestionado adecuadamente”.  

     

El balance. El régimen de Ortega tambalea desde 2018. Tras 17 años en el poder, Ortega atraviesa su mayor crisis de legitimidad, previendo que en cualquier momento pueda haber un levantamiento en su contra. Con el poder político y militar totalmente alineado al tirano, Ortega tiene la misión de socavar todos los espacios de expresión que cuestionen su gobierno.  

  • A pesar de tener toda la capacidad para imponerse, las medidas de represión son rechazadas contundentemente por una ciudadanía cansada de su presidente.   

 

  • De acuerdo con distintas organizaciones humanitarias, la cifra de exiliados nicaragüenses asciende a los cientos de miles que han huido de la dictadura.  

 

  • La guerra de Ortega contra la religión y todos los poderes intermedios de la sociedad es una olla de presión que, sin válvulas de escape, puede generar una crisis política en cualquier momento.